Viajero Tecnológico
Viajes, tecnología y mucho más

Comienza la aventura: la historia de mi vida

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Después de un largo periodo de planteamiento entre crear, no crear, y consumo de tiempo en otros proyectos al fin me he decidido en publicar Viajero Tecnológico.

El sitio será mi confesionario, un lugar en el cual puedo contar mis historias sobre viajes y comentar utilidades que puedan resultar de interés para el público en general.

 

Un renacuajo y un PC

Mi vida siempre estuvo vinculada al mundo tecnológico, desde que era pequeño ya contaba con un PC de mi hermano, un Intel 486 con el que a través de la consola hacía no sé qué tonterías con esa edad, la verdad, supongo que jugaría a algo que mi hermano tendría instalado.

Más tarde llegó Windows 95, ya podía manejar la máquina de manera gráfica, un gran paso para la humanidad. Fue entonces cuando existieron las conexiones a Internet con módem 56K, llenabas la casa de un fino cable hasta tu ordenador para obtener una preciada velocidad máxima de 56 Kbps, que vienen a ser unos 7 KB/segundo.

Hoy en día esto es impensable contando con páginas web que no suelen ocupar menos de 2MB nada más abrirlas, pero entonces todo era tan simple y novedoso que flipabas aunque tuvieras que esperar unos minutos a que cargara.

Como jovenzuelo responsable te das cuenta de que el dinero se hace necesario para cubrir ciertos gastos en esta vida, por eso desde que cumplí los 16 años he estado trabajando en esos periodos en los que no me encontraba estudiando.

 

Comienzo a trabajar, de lo que sea

…y así fue mi primer mes de trabajo 

Obsesionado con tener la guitarra eléctrica que nunca me regalaron para el día de Reyes, y viendo que tenía tiempo libre en verano, recorrí muchos establecimientos hosteleros en Córdoba. Al final acabé trabajando en una bocatería en la que había que gritar el número de cada cliente para hacer la entrega a cada rato. Era mi oportunidad, la ilusión de mi vida. Aquella experiencia duró algo más de un mes, me quedé afónico y no podía continuar así. Objetivo cumplido, dinero para el bolsillo, a los pocos días llegué a casa con mi preciada guitarra eléctrica Yamaha Pacífica 112 y un amplificador pequeño. Gran decisión, ya que a día de hoy puedo tocar bastantes piezas que me gustan.

Otro verano decidí irme a Mallorca a buscar trabajo. Un familiar se encontraba allí y yo que siempre tenía la idea en mente vi que ese era el momento, ya que la hostelería requería de mucha gente para servir a multitud de turistas, y yo necesitaba dinero para poder avanzar como humano.

Si queréis más información sobre mi primera aventura en las islas podéis pasaros por la entrada Cómo encontrar trabajo en un sitio desconocido: Mallorca.

Con el paso del tiempo, viendo que la informática era lo que realmente me llamaba la atención, decidí estudiar Administración de Sistemas Informáticos en Red.

De nuevo llega verano, y viendo que tenía que pagar un piso en un pueblo a más de 200km de distancia de Córdoba, me vi en la necesidad de volver a Mallorca, aunque también era pura gana lo que tenía.

Ahora era más hombre, sabría mejor cómo llevar este tipo de aventura. Cogí el coche, llegué hasta Denia si no mal recuerdo, y monté el coche en el barco, que fueron como 8 horas de viaje.

Llego a la isla, y voy directamente al pueblo que ya conocía, Alcudia. Encuentro hostal y mañana será otro día. Despertar y a patear hoteles, ese fue el día a día durante otras dos semanas en distintos pueblos, hasta que me volvió a sonar el teléfono. Serás friegaplatos durante unos meses.

Esta vez sí que me encantó la experiencia, aunque el trabajo resultó ser más duro de lo que pensaba, ya que el trabajo de friegaplatos resultó ser una parte de la jornada. A media mañana tenía que ir al chiringuito a poner bebida y luego volver a la zona de lavar los platos para acabar con todo lo acumulado en el tiempo que estaba haciendo lo otro. Las tardes parecidas, empiezas como friegaplatos, luego haces de barman en la barra del hotel pero no te olvides que antes de irte a casa tienes que acabar con todo lo acumulado de la cena.

Total, que en ese año hice muy buenos amigos y conseguí conocer a mucha gente de otros lugares. Aquí es cuando me da el venazo de investigar sobre la existencia de la raza humana en diferentes países. Vuelta a casa, bueno no, al pueblo donde estudiaba.

 

Ya soy Técnico en Administración de Sistemas

Finalizo los estudios, y me doy cuenta de que lo que me gustaba en realidad era la programación. Llegan las prácticas de empresa y tengo que buscármelas por mi cuenta porque el centro donde estudiaba se encontraba en un pueblo de Jaén, si quieres prácticas en Córdoba búscate la vida.

Llamadas, visitas a empresas, nada servía. A mí me hacía gracia pensar: ¿acaso nadie quiere un trabajador gratis?. Con paciencia, algo de prisa, y la maravillosa humanidad de Gavisa TIC, que me cogieron por pena al ver mi situación, pude iniciar mis prácticas con ellos.

En principio me dijeron que no querían porque iba a estar mirando el Marca, literalmente. Pero yo les dije que aprendería lo que me dijeran, que para eso estaba, y les ayudaba con el trabajo. A la semana ya aprendí JavaScript, lenguaje que por falta de tiempo no vimos en clase.

Unos meses inolvidables, buen ambiente, yo me sentía útil reparando fallos de seguridad que detecté en varias webs, y finalicé mis días allí terminando mi primera web creada en código desde 0. Me ofrecieron seguir con ellos como diseñador pero ese no era mi camino, yo ya me consideraba programador.

 

Ahora que eres desarrollador web, búscate la vida

Continué por mi cuenta, creé mi sitio web, y me pica la curiosidad de lo que sería crear mi primer videojuego, así que me pongo manos a la obra.

Objetivo cumplido, al cabo de unos meses Surfer Dog es publicado en Google Play. Para entones estaba asistiendo en un curso de Community Manager y posicionamiento web.

Me voy a forrar, me decía a mí mismo, ¡Já!. Tarea difícil fue conseguir más de 200 descargas sin ser nadie en el mercado de Google. Me desanimó en algún aspecto, por otro lado pensé que sería muy buena carta de presentación para el currículum vítae.

Poco tiempo después dio la casualidad de que encontré trabajo de lo que quería. Ahora sí que era programador de verdad.

Durante más de año y medio estuve en esta empresa creando websites, aplicaciones para Android, creando vida interactiva a museos de la zona y como docente en cursos de informática para usuarios con pocos conocimientos y búsqueda activa de empleo.

 

La fiebre por ser autónomo

Me replanteo el trabajar por mi cuenta, probar a crear mis propios proyectos. Esto ya lo hacía pero a muy pequeña escala, tengo que intentarlo de verdad, puedo conseguirlo.

En mi momento más emprendedor, mi gran amigo Israel Esteban, escritor y autor de Platos de Cine me habla sobre crear una aplicación de recetas, ¿una aplicación de recetas, con las que ya existen?. Efectivamente, Recetas Sorpresa se convierte en una interesante meta en mi vida, hay que crearla.

Dicho y hecho, al cabo de los meses, después de diseñar por segunda vez la aplicación, contactar y conseguir a cuatro cocineros colaboradores fantásticos, se ha publicado. Hemos conseguido crear una aplicación para Android de momento, que te ayudará a elegir qué cocinar cuando lo necesites.

 

 

 

¿Y ahora qué?

Poco más tengo que contar, estás justo en mi próximo proyecto, comenzando un blog con una entrada de más de 1300 palabras. Creo que se me fue un poco de las manos, pero al menos la historia ha sido cerrada. Espero que os haya gustado la historia de mi vida.

 

Ahora vosotros sabéis demasiadas cosas sobre mí, ahora me gustaría conocer a mis lectores. Contadme cosas sobre vosotros, ¿os habéis sentido identificados?. Abajo tenéis el formulario de comentarios.

Os espero 😉

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